El vertido, que estaba contenido en un dique, se originó el lunes pasado por la rotura de esta represa, provocando la fuga de metales pesados hacia varias localidades.
El primer ministro húngaro, Víktor Orban, ha atribuido el desastre a un posible error humano, y ha decretado el estado de emergencia debido a que la avalancha de lodo amenaza con llegar hasta el Danubio, el segundo río más largo de Europa y que atraviesa 10 países.
Además, cientos de policías y soldados han sido desplegados para evacuar a los habitantes y desde varios helicópteros se arroja yeso en las corrientes de esta sustancia, con el fin de evitar una contaminación del agua potable.